Cenas Unidas

Manos Unidas

Por Matilde G.
08/03/2014

Hace un par de meses aparecieron en casa Mercedes y María José, adornadas con la mejor de sus sonrisas, y un par de entradas en la mano.

Se trataba, como en años anteriores, de asistir a la cena que organiza la parroquia de Rueda todos los años, a favor de Manos Unidas.

Tras anunciarnos que el cura sería breve, la comida casera, el vino de Rueda y las atracciones inmejorables, nos entró la ganilla. Pero cuando nos dijeron que ellas mismas iban a cantar habaneras, no pudimos menos de apuntarnos sobre la marcha, además de llamar corriendo a Marichu y Lola, que ya nos habían acompañado en otras ocasiones al festejo.

…Así, el pasado día

Ocho de marzo, a las nueve en punto de la noche, nos presentamos los seis, vestidos con nuestras mejores galas, en la Casa de la Cultura.Local lleno

Los que “ya tenemos una edad” recordamos los avatares del viejo asilo, reencarnado en Casa de Cultura, tras haber pasado por taller de costura, y quien sabe que mas cosas.

Al entrar nos recibió una luz acogedora, que iluminaba larguíssssimas mesas, a las que se sentaban alegres comensales.

Nada mas llegar

nos dimos cuenta de que era demasiado tarde para encontrar ocho sillas juntas; Mercedes y María José nos cedieron amablemente seis asientos en ringlera, mientras que marchaban a la busca de un par de sillas para ellas.

No se si por suerte, o porque cada vez conocemos a mas gente en Rueda, es el caso que estábamos rodeados de amigos: enfrente de Lola estaba Julián, y junto a mi, Paca. Un poco mas allá una sobrina de María, mi vecina. A la puerta, Rosa, que se deshacía de ternura, pensando en el baile de su nieta.

En efecto, el cura fue tan breve como prometido, y la comida casera, y abundante. Especial mención merecen las sopas de ajo. Lola y Ramón incluso repitieron. (bueno, Ramón repitió de todo).sonrisa

…qué voy a decir de vinos, si eran de Rueda…

…y el chupito del final (un 5.5.), de Rueda también.

 Excelentes¡¡

Levantados los manteles…

empezó el espectáculo.

HabanerasLo primero las habaneras.

La Habanera es, seguramente la canción popular mas extendida del mundo:

De Huelva a Barcelona, de San Sebastián a Pontevedra, sin olvidar los dos archipiélagos, lo mismo prósperos indianos que pobres emigrantes, cantaron tiernas habaneras a la novia, a la madre y a la patria…

Hoy que puedo cantar, canto a mi tierra,
cantos de este lugar, canto habaneras.
No permita el señor que aquí me muera,
que quiero regresar, pronto a mi tierra.

Donde mi madrecita, llora y reza;
la Virgen de la Oliva la proteja.
Y una guapa mocica tras su reja
sueña con escuchar mis rondaderas.

Del otro lado del charco también pueden escucharse las suaves cadencias de la habanera, desde San Francisco, bajando por Chile y subiendo por Argentina, hasta Nueva Orleans,

Louis Moreau

Este señor tan serio es un músico -Louis Moreau- nacido a principios del XIX en Louisiana. En su juventud escuchó muchas de estas canciones en sus viajes a la mismísima Cuba, y terminó por convertirse en el autor de numerosas habaneras

Ojos

Y esta es una de sus canciones.

Siguió la fiesta con danza española, a cargo de la escuela de danza de Medina del Campo. Un conjunto bien adiestrado y gracioso de chicas/niñas, que nos dejaron verdaderamente sorprendidos y encantados

Danza

Es lástima que todo el esfuerzo que hicieron las bailarinas por mostrarnos lo mejor de su arte, quedara empañado por el deliberado propósito del pinchadiscos de dejarnos sordos.

CantePusieron el broche de oro Eladio, con un bien ejecutado cante jondo, entremezclado con la potente y sentida voz de Conchi, que nos hizo recordar las preciosas letras de la canción española, acompañdos por un solícito guitarrista. (Los tres amparados por una semipenumbra que me impidieron hacer una foto como Dios manda)…

Cuando pensábamos que no podríamos sacar mas por nuestros humildes diez euros, salió al escenario una niñina muy graciosa, de a penas un palmo, arrastrando una bolsa llena de bolitas.

Quisiera tener la labia de un Matías Prats para radiaros los acontecimientos, pero os vaís a tener que conformar con mi pobre informe.

Saca la primera bolita: Cuarenta y dos. 

Miramos todos con emoción nuestro número. Yo tenía el cuarenta; no podía andar lejos. Miro a mi alrededor, y veo a Marichu, que pone cara de paisaje, y disimulo.
A empujones la hacemos salir a recoger su premio.
Vuelta a su sitio, premio bajo el brazo, sale la segunda bolita: Cuarenta y cuatro.
Es esta vez Lola la feliz agraciada.
El tercer premio cayó entre los noventas, lejos de nuestra mesa.
Resumiendo, una abundante y rica cena, compartida con gente alegre y agradable.
Os la recomiendo, si se repite al año que viene. No os veréis defraudados.

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